En los últimos años, es posible que hayas escuchado nuevos términos para referirse al hígado graso, como MASLD o MASH. Estos nombres no representan una nueva enfermedad, sino una forma más precisa y actual de describir un problema de salud que puede tener consecuencias importantes si no se detecta y maneja a tiempo.
Comprender qué significan estos términos y en qué se diferencian ayuda a entender mejor el diagnóstico y las decisiones médicas relacionadas con el cuidado del hígado.
Durante muchos años se utilizó el término “hígado graso no alcohólico”. Sin embargo, este nombre se definía principalmente por lo que no causaba la enfermedad (el alcohol) y no por lo que realmente la originaba.
Hoy se sabe que el problema está estrechamente relacionado con alteraciones metabólicas. Por esta razón, las principales asociaciones médicas internacionales adoptaron nuevos términos que reflejan mejor su causa.
MASLD corresponde a Metabolic Dysfunction–Associated Steatotic Liver Disease, o enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica.
Este término se utiliza cuando existe acumulación de grasa en el hígado junto con uno o más factores metabólicos, como:
En el MASLD, el hígado acumula grasa de forma persistente, lo que aumenta el riesgo de inflamación y daño progresivo del tejido hepático.
El MASH es una forma más avanzada del MASLD. Además de la grasa acumulada, el hígado presenta inflamación y daño celular activo.
Esto significa que el tejido hepático ya está siendo lesionado, lo que puede llevar a:
No todas las personas con MASLD desarrollan MASH, pero quienes lo hacen tienen un riesgo mayor de daño hepático progresivo.
La diferencia entre MASLD y MASH no es solo un tema de nombre: tiene implicaciones clínicas importantes.
Identificar en qué etapa se encuentra la enfermedad permite al médico decidir qué estudios realizar, cada cuánto vigilar al paciente y qué opciones terapéuticas considerar.
El diagnóstico comienza con evaluación clínica y estudios de laboratorio, pero no se basa únicamente en síntomas, ya que muchas personas no presentan molestias claras.
Las herramientas más utilizadas incluyen:
El objetivo es identificar no solo la presencia de grasa, sino también el grado de inflamación y daño del hígado.
Estas enfermedades no deben subestimarse. Aunque pueden avanzar de forma silenciosa, el daño hepático progresivo puede tener consecuencias graves si no se detecta a tiempo.
El seguimiento médico permite:
Un diagnóstico temprano ofrece mayores oportunidades de intervención y control.
El uso de los términos MASLD y MASH refleja un avance en la forma en que la medicina comprende esta enfermedad. Ya no se trata solo de grasa en el hígado, sino de una condición metabólica compleja que requiere atención médica adecuada.
Para los pacientes, entender estos conceptos es el primer paso para tomar decisiones informadas sobre su salud y participar activamente en su tratamiento.
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