El hígado graso y las enfermedades cardíacas pueden parecer problemas distintos, pero en muchas personas están conectados por cambios en el metabolismo. Esta relación puede avanzar de forma silenciosa, sin síntomas claros durante años.
Una de las piezas clave que une ambos escenarios es el síndrome metabólico. Identificarlo a tiempo ayuda a reducir riesgos y a planear un seguimiento médico más completo.
Se considera síndrome metabólico cuando una misma persona presenta varios problemas de salud al mismo tiempo, por ejemplo:
El NHLBI explica que este conjunto de alteraciones se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes y accidentes cerebrovasculares.
El hígado graso ocurre cuando se acumula grasa en exceso en las células del hígado. A grandes rasgos, se describe como:
Este último es común en personas con sobrepeso u obesidad, diabetes tipo 2, colesterol/triglicéridos elevados o presión alta, por lo que suele ir de la mano del síndrome metabólico.
En muchos casos no causa síntomas por mucho tiempo, lo que hace importante la detección oportuna.
Las enfermedades cardíacas afectan al corazón y/o a los vasos sanguíneos. En el contexto del síndrome metabólico, algunas de las más comunes son:
Por eso, cuando existen alteraciones metabólicas, es útil revisar el riesgo cardiovascular como parte del mismo “panorama”.
El hígado participa en el manejo del colesterol, los triglicéridos y la glucosa. Si estas funciones se alteran, también pueden verse afectados los vasos sanguíneos y el corazón.
Por ello, las personas con hígado graso suelen tener con mayor frecuencia factores de riesgo cardiovascular (por ejemplo, presión alta, glucosa elevada o alteraciones en lípidos).
Se le llama una conexión “silenciosa” porque puede avanzar sin señales claras. Por eso, la evaluación médica y el cuidado continuo de la salud metabólica son importantes.
Si tienes uno o varios factores del síndrome metabólico, puede ser útil una valoración integral que incluya:
El objetivo no es alarmar, sino detectar y dar seguimiento antes de que aparezcan complicaciones.
El síndrome metabólico puede impactar tanto al hígado como al corazón. Identificarlo a tiempo y darle seguimiento con tu médico ayuda a tomar mejores decisiones para tu salud a mediano y largo plazo.
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