En los últimos años, la investigación sobre el hígado graso avanzado, conocido como MASH, ha entrado en una etapa distinta. Durante mucho tiempo, el tratamiento se limitó a recomendaciones generales y a opciones con beneficios parciales.
Hoy, el enfoque ha cambiado: la ciencia se centra en comprender y modificar los mecanismos metabólicos que impulsan el daño hepático. Dentro de este nuevo escenario, dos rutas han cobrado especial relevancia: los agonistas del GLP-1 y las terapias basadas en FGF21.
Aunque actúan de forma diferente, ambas representan avances importantes en la búsqueda de tratamientos más eficaces para el MASH.
El MASH no es únicamente un problema de acumulación de grasa en el hígado. Se trata de una enfermedad en la que intervienen múltiples procesos:
Esta complejidad explica por qué durante años no fue posible encontrar un tratamiento único capaz de frenar su progresión y por qué las nuevas terapias se enfocan en rutas metabólicas específicas.
Los agonistas del GLP-1 fueron desarrollados inicialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Su efecto principal es:
En pacientes con MASH, estos efectos tienen implicaciones importantes:
Diversos estudios han mostrado que el uso de GLP-1 se asocia con una reducción significativa de la grasa hepática y con mejoría en parámetros relacionados con la inflamación. Sin embargo, su acción sobre la fibrosis es más bien indirecta y depende, en gran medida, de los cambios metabólicos globales.
El FGF21 es una hormona producida de forma natural por el hígado que participa en la regulación del metabolismo energético. En personas con MASH, su acción se encuentra alterada o es insuficiente.
A partir de este hallazgo, se desarrollaron versiones sintéticas de FGF21 con el objetivo de potenciar sus efectos. A diferencia de los GLP-1, estas terapias buscan actuar de manera más directa sobre el tejido hepático. Los estudios clínicos han mostrado que el FGF21 puede:
Esta acción más específica ha llevado a que el FGF21 sea considerado uno de los tratamientos con mayor potencial para modificar el curso del MASH.
Aunque ambos tratamientos actúan sobre el metabolismo, sus mecanismos son distintos:
Por esta razón, no se consideran terapias excluyentes, sino complementarias dentro del panorama de investigación actual.
El desarrollo de estas dos rutas terapéuticas refleja un cambio importante en la forma de abordar el MASH. En lugar de tratar solo las consecuencias, la investigación actual busca intervenir en los procesos que provocan el daño hepático desde etapas tempranas.
Para los pacientes, esto implica:
Aunque todavía se requieren estudios más amplios y de fase avanzada, los resultados actuales representan uno de los avances más relevantes en el tratamiento del MASH en las últimas décadas.
La combinación del conocimiento metabólico con terapias dirigidas ha cambiado el rumbo de la investigación en MASH. Los GLP-1 y el FGF21 no son soluciones inmediatas, pero sí marcan una transición clara hacia tratamientos más específicos y eficaces.
Por primera vez, la ciencia cuenta con herramientas capaces de intervenir en los mecanismos centrales de la enfermedad, lo que abre una nueva etapa en el manejo del hígado graso avanzado.
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