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De la teoría a los datos: ¿por qué FGF21 podría cambiar el rumbo del hígado graso avanzado (MASH)?

Durante muchos años, el hígado graso avanzado —conocido como MASH— ha sido una enfermedad difícil de tratar. Aunque afecta a millones de personas en el mundo y puede avanzar hacia fibrosis y cirrosis, no existían tratamientos aprobados capaces de detener su progresión.

La comunidad médica sabía qué ocurría en el hígado, pero no contaba con herramientas específicas para intervenir. Esto empezó a cambiar cuando se comenzó a estudiar una molécula llamada FGF21.

Lo que inició como una idea basada en biología molecular hoy cuenta con resultados clínicos sólidos que indican que podría ser una de las opciones más prometedoras para el hígado graso avanzado. En este blog explicamos cómo pasamos de la teoría a los datos y qué significa esto para los pacientes.

Hígado caricaturizado con bata de laboratorio y probeta

¿Qué había antes? El reto de tratar el MASH

El MASH es la forma más avanzada y peligrosa del hígado graso. Además de grasa, presenta inflamación y daño en el tejido hepático.

El problema es que estos cambios pueden progresar silenciosamente hacia:

  • Fibrosis.
  • Cirrosis.
  • Complicaciones graves como hipertensión portal o cáncer hepático.

Durante años, las únicas recomendaciones disponibles eran controlar el peso, mejorar la alimentación y realizar actividad física. Aunque estas medidas son indispensables, muchos pacientes no logran detener el avance de la enfermedad solo con cambios en el estilo de vida.

Aquí surge una necesidad urgente: contar con un tratamiento capaz de actuar directamente sobre el hígado.

¿Por qué el FGF21 parecía una buena idea desde el inicio?

El FGF21 es una hormona que produce naturalmente el hígado para regular el metabolismo. Los científicos observaron que, en personas con enfermedades metabólicas como diabetes y MASH, los niveles de FGF21 están alterados y su acción es insuficiente.

Esto abrió una posibilidad: ¿y si se diseñaba una versión sintética más potente y estable?

La teoría era prometedora por tres razones principales:

  1. Actúa directamente sobre las células del hígado.
  2. Mejora cómo el cuerpo maneja grasas y azúcares.
  3. Reduce la inflamación y el estrés celular, componentes centrales del MASH.

Sin embargo, la ciencia necesita más que posibilidades: necesita datos clínicos.

Paciente mayor sonriente con ilustración de hígado sano gracias a FGF21

De la teoría a los datos: lo que han mostrado los estudios clínicos

En los últimos años se han realizado estudios clínicos con versiones sintéticas de FGF21 en personas con MASH confirmado por biopsia. Entre los más destacados se encuentran:

El estudio ENLIVEN

Evaluó un análogo de FGF21 en pacientes con MASH. Los resultados fueron relevantes:

  • Más del 70 % de los pacientes redujeron al menos un 30 % la grasa en el hígado.
  • Se observaron mejoras importantes en inflamación y en indicadores de daño celular.
  • Se registró una tasa significativa de reducción de fibrosis, sin empeorar otros aspectos de la enfermedad.

El estudio HARMONY

Confirmó beneficios similares, destacando:

  • Reducción rápida y sostenida de la grasa hepática.
  • Mejoría metabólica integral, incluso en personas con obesidad o diabetes.
  • Buena tolerancia general al tratamiento.

En conjunto, estos datos señalan que el FGF21 no solo reduce grasa, sino que impacta directamente el proceso que daña el hígado, incluyendo inflamación y cicatrización.

FGF21 vs otras terapias metabólicas: una diferencia clave

Existen otros medicamentos que ayudan a mejorar el metabolismo, como los agonistas GLP-1. Estos se enfocan principalmente en:

  • Controlar el apetito.
  • Mejorar los niveles de azúcar en sangre.

El FGF21 sobresale porque:

  • Actúa en el hígado de manera directa.
  • Reduce grasa, inflamación y fibrosis al mismo tiempo.
  • Muestra menor incidencia de náuseas o vómito.
  • Mejora la sensibilidad a la insulina sin depender solamente de la pérdida de peso.

Esto explica por qué muchos especialistas consideran al FGF21 como la molécula con mayor potencial en el tratamiento de enfermedades hepáticas progresivas.

¿Es seguro? Lo que sabemos hasta ahora

Los estudios disponibles muestran que el FGF21 es, en general, bien tolerado. Los efectos adversos más comunes han sido:

  • Dolor en el sitio de inyección.
  • Molestias leves, similares a un resfriado.
  • Cansancio temporal.

No se ha identificado daño importante en otros órganos ni se han descrito efectos secundarios graves que hayan detenido su desarrollo. Aun así, se requieren estudios de fase 3 para confirmar plenamente su seguridad y eficacia a largo plazo.

Hasta el momento, los resultados han sido consistentes y alentadores.

¿Qué significa esto para los pacientes?

Si los estudios más grandes confirman lo observado hasta ahora, el FGF21 podría convertirse en el primer tratamiento aprobado específicamente para MASH. Esto implicaría:

  • Intervenir antes de que el daño hepático avance.
  • Disminuir el riesgo de cirrosis.
  • Reducir, en el futuro, la necesidad de trasplante hepático en ciertos casos.
  • Ofrecer opciones a pacientes que hoy carecen de tratamientos farmacológicos dirigidos.

Sería uno de los avances más relevantes en hepatología de las últimas décadas.

El papel de México y del CIG en esta transición

El Centro de Investigación y Gastroenterología (CIG) participa activamente en estudios clínicos sobre nuevos tratamientos para enfermedades hepáticas, incluyendo moléculas relacionadas con FGF21.

Estos estudios:

  • Están aprobados por COFEPRIS.
  • Cumplen normas internacionales de ética y seguridad.
  • Protegen totalmente la confidencialidad del paciente.
  • Son voluntarios y sin costo para los participantes.

Participar en un protocolo puede permitir acceso temprano a medicamentos prometedores antes de su aprobación comercial, siempre bajo supervisión médica especializada.

Un posible cambio de rumbo para el MASH

El camino del FGF21 —desde una propuesta teórica hasta evidencia clínica sólida— indica que podría convertirse en una herramienta esencial contra el hígado graso avanzado.

Sus efectos sobre la grasa hepática, la inflamación y la fibrosis representan una oportunidad real para frenar la progresión de la enfermedad y mejorar el pronóstico de miles de pacientes. Los próximos años serán decisivos para confirmar su papel, pero por primera vez en décadas, la ciencia ofrece una posibilidad clara de cambiar el rumbo del MASH.

Referencias:

  • American Association for the Study of Liver Diseases. (2023). Guidance on the diagnosis and management of metabolic dysfunction–associated steatohepatitis (MASH). Hepatology.
  • European Association for the Study of the Liver. (2024). EASL–EASD–EASO Clinical Practice Guidelines for MASLD/MASH. Journal of Hepatology.
  • Harrison, S. A., et al. (2023). Efficacy of pegbelfermin (FGF21 analog) in patients with metabolic-associated steatohepatitis: ENLIVEN trial. Gastroenterology.
  • Sanyal, A. J., et al. (2021). Pegbelfermin for the treatment of NASH: phase 2 trial. The Lancet Gastroenterology & Hepatology.
  • World Health Organization. (2023). Nonalcoholic fatty liver disease: Key facts. WHO.
  • Instituto Nacional de Salud Pública. (2023). Panorama de las enfermedades hepáticas en México. INSP.

¿Te interesa saber si eres candidato para estudios sobre MASH y FGF21?

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