Los estudios clínicos permiten que los avances de la ciencia se conviertan en tratamientos reales para los pacientes. Aquí te explicamos, con lenguaje claro, qué son, cómo se regulan y por qué su objetivo principal es cuidar tu salud.
Participar en un estudio clínico es una forma de llevar los avances médicos directamente a la práctica. Gracias a estos estudios hoy existen tratamientos que han transformado el manejo de diversas enfermedades y han mejorado la atención de millones de personas en todo el mundo.
En diferentes áreas de la salud —incluyendo las enfermedades del hígado— la investigación continúa avanzando de manera constante. Formar parte de un estudio clínico puede darte acceso a nuevas alternativas de tratamiento, seguimiento médico cercano y la oportunidad de contribuir al desarrollo de opciones que podrían beneficiar a otros pacientes en el futuro.
Un estudio clínico es una investigación médica cuidadosamente diseñada para evaluar si un medicamento, tratamiento o intervención es segura y eficaz en personas. Antes de llegar a esta etapa, los tratamientos ya han pasado por varias fases de análisis en laboratorio y en modelos experimentales, lo que permite conocer mejor su comportamiento y posibles efectos.
Esto significa que no se trata de “pruebas improvisadas”, sino de estudios con reglas claras, supervisión constante y con un objetivo principal: proteger tu salud y bienestar como paciente, al mismo tiempo que se genera conocimiento científico confiable.
Participar en un estudio clínico puede brindarte acceso a tratamientos innovadores, especialmente en enfermedades que aún no cuentan con muchas opciones aprobadas de forma comercial. En algunos casos, estos tratamientos pueden representar una alternativa valiosa cuando las terapias habituales no son suficientes.
Además, al participar recibes una evaluación médica más completa, que puede incluir:
Este seguimiento cercano permite detectar cambios a tiempo y cuidar tu salud de manera integral, sin ningún costo para ti como participante.
La seguridad del paciente es la prioridad en cualquier estudio clínico. Antes de que un protocolo pueda iniciar, autoridades regulatorias como COFEPRIS en México o la FDA en Estados Unidos revisan cuidadosamente la información científica disponible, el diseño del estudio y las medidas de vigilancia que se aplicarán.
Además, todos los estudios cuentan con comités de ética, que son grupos independientes de especialistas encargados de evaluar que:
Durante el estudio, recibes atención cercana por parte de profesionales de la salud que monitorean cualquier efecto secundario o evento adverso. Si en algún momento se considera necesario, el médico puede ajustar la dosis, suspender el tratamiento del estudio o retirarte del protocolo, siempre priorizando tu bienestar.
Antes de participar, recibirás un documento llamado consentimiento informado. El médico tratante te explicará este documento de manera detallada y con lenguaje accesible. En él se describe:
El consentimiento solo se firma cuando ya no tienes dudas y decides participar de forma libre e informada. También tienes derecho a retirarte del estudio en cualquier momento, sin necesidad de justificar la razón y sin que esto afecte tu atención médica habitual.
A lo largo de todo el proceso puedes hacer todas las preguntas que necesites; el equipo de investigación está obligado a responderlas con claridad y honestidad.
Es frecuente que los estudios clínicos generen dudas o temores. Algunos de los mitos más comunes incluyen la idea de que los pacientes son utilizados como “experimentos sin control”. En la realidad, estos estudios están altamente regulados, supervisados y evaluados por autoridades como COFEPRIS y la FDA, además de los comités de ética.
Otra preocupación frecuente es la posibilidad de recibir algo “peligroso”. Sin embargo, los tratamientos que llegan a la fase de investigación en personas ya han sido evaluados previamente en otras etapas. Durante el estudio, el equipo médico monitorea de forma constante cualquier reacción secundaria y toma decisiones oportunas, incluyendo la suspensión del tratamiento si fuera necesario para cuidar tu salud.
Participar en un estudio clínico no es una decisión impulsiva: es una decisión informada, basada en información clara, protección ética y acompañamiento médico.
La investigación clínica es una herramienta segura, regulada y fundamental para llevar los avances de la ciencia al paciente. Gracias a los estudios clínicos, hoy contamos con tratamientos más eficaces y con mejores estrategias de prevención y diagnóstico para múltiples enfermedades, incluyendo las enfermedades hepáticas.
Si tu médico te ha hablado sobre la posibilidad de participar en un protocolo de investigación, tómate el tiempo para leer la información que te entreguen, hacer todas tus preguntas y valorar con calma tu decisión. Tu participación es voluntaria y siempre debe estar acompañada de una comunicación abierta con el equipo médico.
En el Centro de Investigación y Gastroenterología (CIG), los estudios clínicos se realizan bajo normas internacionales de ética y seguridad, con el objetivo de cuidar tu salud y, al mismo tiempo, aportar a la construcción de una medicina más precisa y humana.
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